Aunque eres prohibida, mi corazΓ³n no conoce de fronteras cuando se trata de amarte. Intento alejar tu imagen de mis pensamientos, pero vuelves a mΓ con la fuerza de un sueΓ±o imposible de olvidar.
Eres la flor mΓ‘s hermosa que ha florecido en el jardΓn de mis dΓas, la dueΓ±a silenciosa de mis suspiros, la razΓ³n oculta de tantas sonrisas.
Cuando sonrΓes, el mundo parece detenerse; cuando me miras, siento que el alma se me escapa buscando refugio en tus ojos.
Hay algo en ti que me desarma: la dulzura de tu voz, la ternura de tu mirada, la belleza que llevas en cada gesto. Y aunque no deberΓa, cada dΓa encuentro una nueva razΓ³n para quererte.
No me avergΓΌenza confesarte que tu sonrisa acelera mi corazΓ³n, que tu presencia ilumina mis horas y que tu recuerdo me acompaΓ±a incluso cuando la distancia nos separa.
Tal vez nunca pueda tomarte de la mano ni llamarte amor frente al mundo, pero nadie podrΓ‘ impedirme sentir lo que tan profundamente has despertado en mΓ.
Porque existen amores que nacen para quedarse, aunque no puedan pertenecerse; amores que viven en el silencio, en la admiraciΓ³n y en los sueΓ±os.
Y asΓ te llevo conmigo: como la mΓ‘s hermosa de mis ilusiones, como el suspiro que escapa sin permiso, como el amor prohibido que, aun sin ser mΓo, habita para siempre en mi corazΓ³n.
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