Aunque eres prohibida a mis anhelos, y el destino nos marca su distancia, no logra apagar la dulce fragancia que deja tu recuerdo entre mis cielos.
Te pienso cuando callan los desvelos y la noche se viste de elegancia; pues vive en mΓ, con suave persistencia, la luz serena de tus ojos bellos.
No aspiro a poseer tu hermosura, ni a cambiar lo que el tiempo ha decidido; me basta contemplar tu dulce hechura.
Porque desde el instante en que te he visto, llevas en ti la mΓ‘s pura ternura, y en mΓ, un amor callado e infinito.
No hay comentarios:
Publicar un comentario