lunes, 6 de julio de 2026

𝐋𝐀 π…π‹πŽπ‘ 𝐐𝐔𝐄 𝐍𝐎 ππ”π„πƒπŽ π‚πŽπ‘π“π€π‘

Aunque eres prohibida, yo te amo; y aunque el destino me niegue tu presencia, vive tu imagen en mi pensamiento como vive la luz en la conciencia.


No sΓ© si fue tu mirada o tu sonrisa, o aquella dulce calma de tu voz; solo sΓ© que, desde que te vi, algo en mi alma para siempre cambiΓ³.


Eres la flor que no puedo cortar, pero cuyo perfume me acompaΓ±a; la estrella que jamΓ‘s podrΓ© alcanzar, pero que ilumina mis noches lejanas.


Cuando tus ojos se encuentran con los mΓ­os, el tiempo se detiene en su camino; y mi corazΓ³n, que intenta ser prudente, olvida la razΓ³n y desafΓ­a al destino.


¡Ay de mΓ­, que te contemplo en silencio, guardando este amor como un tesoro! Porque hasta el mΓ‘s pequeΓ±o de tus gestos vale mΓ‘s para mi alma que el oro.


No deseo arrancarte de tu cielo, ni alterar el curso de tu vida; me basta con amarte en la distancia, con esta devociΓ³n callada y escondida.


Porque existen amores que no mueren, aunque jamΓ‘s conozcan la esperanza; amores que se vuelven eternos en la nobleza de su propia aΓ±oranza.


Y asΓ­ serΓ‘ mientras me quede aliento: tu nombre habitarΓ‘ mis pensamientos, como habita la luna entre las sombras y el recuerdo entre los sentimientos.


Aunque eres prohibida, no lo niego, ni renuncio al milagro de quererte; pues hay amores que no buscan poseer, sino agradecer al cielo por haberte conocido.


Y cuando el tiempo borre tantas cosas, cuando los aΓ±os se pierdan en el olvido, tu recuerdo seguirΓ‘ siendo en mi alma el verso mΓ‘s hermoso que he vivido.

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