Aunque eres prohibida, amada mΓa, y entre tu mundo y el mΓo se alzan muros, mi corazΓ³n, rebelde a la distancia, te busca entre los sueΓ±os mΓ‘s puros.
Eres la rosa que el jardΓn resguarda, la estrella que no alcanzo en el sendero, la dulce melodΓa que acompaΓ±a las horas silenciosas de mi anhelo.
Cuando sonrΓes, nace la maΓ±ana, y el cielo viste de dorada calma; cuando me miras, tiembla mi existencia y una emociΓ³n desconocida invade el alma.
¿QuΓ© hechizo habita en tus ojos serenos, que aun en la ausencia me hacen prisionero? ¿QuΓ© misterio guardan tus labios, que despiertan suspiros sin un solo beso?
No te reclamo para mis abrazos, ni pretendo alterar lo que el destino escribe; me basta con saber que existes, y que tu luz en mi memoria vive.
Porque hay amores que no piden nada, que florecen en el alma silenciosamente, como florece la luna entre las sombras o como canta el rΓo eternamente.
Y asΓ te amo, con devota calma, sin exigirle al tiempo recompensa alguna; como se ama a una estrella lejana, como se contempla, absorto, la hermosura de la luna.
Y si algΓΊn dΓa mis versos se perdieran en los caminos que recorre el viento, quedarΓ‘ tu nombre escrito entre mis sueΓ±os como el mΓ‘s noble y profundo sentimiento.
Pues aunque eres prohibida a mis deseos, y jamΓ‘s pueda llamarte dueΓ±a mΓa, serΓ‘s por siempre la mΓ‘s bella inspiraciΓ³n de esta alma que te ama en poesΓa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario